La Iglesia y los ayuntamientos de Bakio y Bermeo también rechazan la medida

La Diputación de Bizkaia ha conseguido el hecho insólito de poner de acuerdo al Gobierno del PP en Madrid, a los ayuntamientos de Bakio y Bermeo (de EH Bildu) y a la Iglesia. Todas estas instituciones, que son las que tienen competencias en la gestión de Gaztelugatxe, se mostraron ayer frontalmente en contra de cobrar por acceder al emblemático enclave. En realidad, no es que la entidad foral se manifestase abiertamente a favor de establecer un precio de entrada. Lo que hizo el martes fue presentar una batería de 85 propuestas con el fin de gestionar de manera más racional la avalancha de visitantes que, cada vez más, se siente atraída por el islote. Una de las opciones barajadas era el ‘pricing’, dicho así, en inglés. Cobrar. Esa medida, como el resto, está abierta «al debate con los agentes de la zona».

Esos agentes interesados no dejaron pasar ni 24 horas para mostrar su desacuerdo. Más aún: el Ejecutivo central, a través del delegado del Gobierno en Euskadi, Javier de Andrés, avanzó que «en ningún caso se va a autorizar el cobro por acceder a Gaztelugatxe». Según recuerda, la Ley de Costas establece que el dominio público marítimo-terrestre (playas, dunas, acantilados, escarpes…) es competencia estatal. Y la propia norma dice que «no se pueden poner derechos preferentes de acceso» como «establecer un cobro».

Lo que sí ve posible el Ejecutivo central, y así se lo ha hecho saber a la Diputación vizcaína, es que se establezcan controles de acceso al islote para garantizar la sostenibilidad de la zona y, al tiempo, la seguridad de los visitantes. Unas limitaciones que se dan en otros enclaves medioambientalmente sensibles y con gran capacidad de atracción como son las Islas Cíes o la Playa de las Catedrales, en Galicia, o el bosque de Muniellos, en Asturias.

«El acceso a las zonas litorales, por ley, es gratuito; en ningún caso se autorizará cobrar por ello» JAVIER DE ANDRÉS – DELEGADO DEL GOBIERNO

«Hace falta controlar los accesos para evitar la masificación, pero no se puede poner un precio» IDURRE BIDEGURENALCALDESA DE BERMEO

Si la competencia sobre la isla recae en Madrid, el santuario que la corona pertenece a la Iglesia. Y la Diócesis de Bilbao tampoco contempla ponerle precio. «No somos partidarios de que en un recinto religioso se cobre entrada», explicó ayer el gerente diocesano, José Mari Ziarrusta. Pero, ¿acaso no se cobra en la catedral de Burgos y hasta en la de Santiago, en Bilbao? «En la de Burgos hay una parte que es de acceso libre; y en la de Santiago se cobran las visitas turísticas, pero la entrada es libre para los vizcaínos… A la feligresía no le puedes cobrar. ¿Cómo se va a poner entrada para la romería que hay en San Juan en junio?», se pregunta Ziarrusta. Además, lamenta que la Diputación no se haya puesto en contacto con la Diócesis para conocer su opinión antes de hacer público que se barajaba una medida de este tipo.

«No somos partidarios de esta medida en recintos religiosos, a la feligresía no se le puede cobrar»JOSÉ MARI ZIARRUSTA – GERENTE ECÓNOMO DIOCESANO

«Nos dijeron que habría un plan para noviembre, pero la Semana Santa está ahí, y sólo tenemos propuestas»AMETS JAUREGIZAR – ALCALDESA DE BAKIO

Tradición y turismo

Lo mismo piensa Amets Jauregizar, alcaldesa de Bakio. «Estamos un poco sorprendidas. Llevamos mucho tiempo hablando con la Diputación y nos han mandado el plan al mismo tiempo que a la prensa». Tanto ella como la primer edil de Bermeo, Idurre Bideguren, descartan el cobro por acceder a un enclave del que sus vecinos llevan disfrutando desde que el mundo es mundo y al que les unen vínculos históricos y culturales. Además, «Costas establece que no se puede cobrar por el acceso a un entorno natural, sería como privatizarlo; otra cosa es que se ofrezca un servicio específico, del que no tengo noticias», razona la alcaldesa bermeana. Eso sí, ambas ven necesario limitar los accesos, establecer medios alternativos al tráfico privado para llegar a la zona y, en definitiva, diseñar políticas que permitan conservar el entorno y la identidad de Gaztelugatxe al tiempo que se aprovecha como polo de atracción turística.

FUENTE: EL CORREO