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«Lo poco que hay nos lo quitan de las manos», aseguran las agencias El mercado de segunda mano alcanza precios desorbitados
La oferta de viviendas de nueva construcción en la costa vizcaínas se ha estancado en el último año. Ya no se edifica al ritmo vertiginoso de ejercicios anteriores y «lo poco que hay nos lo quitan de las manos», aseguran en varias agencias. Los promotores aprovechan para subir los precios «argumentando escasez de suelo o encarecimiento de los materiales. Y los compradores, por miedo a quedarse sin piso, lo adquieren antes de que sea mucho más caro», explican los profesionales.
Bakio es el municipio que más ha acusado el frenazo. En estos momentos sólo hay una unidad en marcha, 32 pisos en la zona de Bentalde. «Parece que el ciclo expansivo ha concluido, pero confío que en dos años el sector de la construcción vuelva a rodar. Diversos trámites, revisiones del planeamiento urbanístico y demás permisos han paralizado proyectos que ya han sido adjudicados como sucede en Solozarra», dice un responsable de la oficina Zubia.
Ante la escasa oferta de viviendas en construcción, las agencias recurren al mercado de segunda mano. «Hoy en día es de lo que vivimos», aseguran fuentes del sector. El hecho de que se edifiquen pocos pisos, unido a que las promotoras gestionan directamente la venta de los inmuebles, ha mermado «muchísimo» sus beneficios.
Sin embargo, las casas de segunda mano alcanzan en muchos casos precios desorbitados. Algunas están sobrevaloradas para su antigüedad y estado de conservación. «Pero se venden, porque el precio de las nuevas ha obligado a aquellos que necesitan una residencia, jóvenes que quieren irse a vivir juntos o a los que se les acaba el plan de vivienda, a adquirir una usada. Ya no encuentras nada por menos de 210.300 euros», añaden los expertos.
La mayoría de los pisos se destina a segunda residencia, pero cada vez hay más gente que los adquiere para vivir todo el año. Las inmobiliarias atribuyen este cambio a lo difícil que resulta pagar y mantener dos hogares. «Venden el antiguo a un buen precio y compran uno nuevo en zonas tranquilas». Las nuevas infraestructuras que facilitan el desplazamiento a las zonas de costa han dado un impulso a esta tendencia.
FUENTE: MAIKA SALGUERO/GERNIKA EL CORREO
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