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Científicos, políticos y surfistas confían en la recuperación de la famosa 'izquierda' de Mundaka, casi desaparecida a raíz de que un dragado y un vertido de arena cambiaran el canal de salida original de la ría
El Ministerio de Medio Ambiente, en principio, ha acogido la iniciativa con «receptividad». Eso sí, el Consistorio tiene que presentar un proyecto con los detalles del centro, que debería compartir espacio con instalaciones para los bañistas como aseos o vestuarios. Si la idea del Ayuntamiento sale adelante, los responsables del negocio tendrán que pagar un canon por el uso de la infraestructura.
El diagnóstico
Durante los últimos meses, la polémica ha ido creciendo hasta convertirse en un problema de rango oficial. De este modo, el jueves de la semana pasada, durante una reunión que tuvo lugar en el Ayuntamiento de Mundaka, se formó una especie de gabinete de crisis integrado por representantes de la Corporación local, del Gobierno vasco, del Patronato del Urdaibai, de la UPV, de los Astilleros de Murueta, de la Federación Vasca de Surf y del Club de Surf de la localidad. El encuentro -«muy positivo», en palabras de Josu Erkiaga, director de Biodiversidad del Ejecutivo autónomo- sirvió para formalizar un diagnóstico común sobre las causas de la 'enfermedad' de la ola y un plan de actuación para recuperarla. «El tema no es irreversible. Eso quedó claro en la reunión. Como quedó clara -yo, desde luego, insistí en ello- la necesidad de conjugar intereses en busca de un desarrollo sostenible. Porque Urdaibai es una reserva de la biosfera, no un parque natural», recuerda Erkiaga.
¿Cuál fue el diagnóstico común sobre el mal que sufre la 'longest left'? Antes de contestar a esta pregunta conviene detenerse en una explicación preeliminar que viene perfectamente detallada en el cartel de información -uno de esos paneles ilustrados con dibujos de acuarela que la Diputación suele colocar en los puntos de interés paisajístico de la provincia- que hay junto al pequeño aparcamiento de la playa de Laida. Bajo el epígrafe 'Barras de Arena y Corrientes Costeras' puede leerse la siguiente descripción: «La playa de Laida sigue un patrón similar al habitual en los estuarios de la costa cantábrica: la ría desemboca rozando la ribera izquierda de la bahía, mientras la ribera derecha está ocupada por vastos arenales, que generalmente adoptan la forma de flecha. La explicación se debe a la existencia de corrientes marinas de poniente próximas a la costa que, al rozarla, provocan contracorrientes de menor velocidad que hacen sedimentar la arena en la ribera oriental de la bocana».
Pues bien, lo que ha ocurrido es que la morfología natural del estuario (el canal de desembocadura bien arrimado a la ribera izquierda y los arenales en la derecha), gracias a la cual surgía la famosa ola, ha sufrido un cambio drástico por la intervención del hombre.
La arena de la draga .......................................................
En junio de 2003 culminó el mayor dragado de la ría de los últimos 25 años. Se extrajeron 243.000 metros cúbicos de arena con objeto de facilitar la salida al mar de los barcos del astillero de Murueta. Estos dragados, que suelen realizarse cada dos o tres años desde hace treinta, siempre han afectado al ecosistema de Urdaibai. Y ello por dos razones. La primera es que la draga no acostumbra a ser muy escrupulosa a la hora de respetar los meandros de la ría y tiende a acortar distancias, a la línea recta; siempre más barata. Y la segunda es que la arena retirada del canal, en lugar de ser 'exportada' a otros lugares, se deposita siempre en otras zonas de la reserva y ello acaba provocando, se quiera o no, cambios brutales en el ecosistema.
Sobran los ejemplos en este sentido. Las marismas de San Cristóbal, sin ir más lejos, quedaron destruidas después de que se vertiera en ellas la arena de un dragado. Otro caso famoso es el de la playa del Amor, junto a la colonia de Sukarrieta. Hace unos años era un arenal minúsculo, en el borde de un gran fangal, al que solían acudir los amantes furtivos. Ahora, tras el correspondiente vertido, es un playa con sombrillas, socorristas y bandera azul.
En esta ocasión, la arena retirada tras el último gran dragado se depositó en Laida, donde el Patronato del Urdaibai, en colaboración con la Universidad del País Vasco, lleva a cabo desde octubre de 2001 un proyecto de regeneración de las antiguas dunas, barridas por un temporal memorable en la década de los cincuenta del siglo pasado. Cualquiera que visite esta playa de Ibarrangelu puede observar el trabajo diario de las brigadillas dedicadas a limpiar y delimitar las zonas protegidas y ayudar a que enraicen las correhuelas y las azucenas de mar.
El quid de la cuestión .......................................................
El problema es que la naturaleza no ha encajado bien este enorme depósito de arena realizado en Laida. De hecho, más del 60% del vertido -alrededor de 150.000 metros cúbicos - ya se han perdido arrastrados por las corrientes. La mitad de ellos se han ido al norte, a la zona intermareal de Laida. Y el resto ha acabado en dos zonas: en la barra (la masa de arena submareal donde rompe el oleaje) y en interior de la ría, donde se ha acumulado formando una especie de islote arenoso. Ello ha provocado que el canal de salida, que siempre iba pegado a las rocas de Mundaka, se haya desplazado 130 metros hacia el centro del estuario. «Y ahí surge el problema para los surfistas», explica Alex Zearreta, profesor de Geología Ambiental y Geología del Cuaternario en la UPV y uno de los responsables del proyecto de regeneración de las dunas de Laida. «La nueva salida de la ría impide que se forme la ola típica de izquierda. Y cuando surgen algunas olas se rompen casi por la mitad».
Una vez consensuado el diagnóstico, la pregunta es qué se puede hacer para que la ola recupere su esplendor perdido y lo haga a medio o corto plazo; a ser posible, para el próximo mes de octubre, lo que permitiría la celebración de Mundaka WCT, la prueba del Mundial de surf en la que están presentes los 44 mejores especialistas del mundo.
En la reunión del citado 'gabinete de crisis' se optó, en principio, por una táctica conservadora. «Desde el Patronato del Urdaibai se están haciendo estudios constantes del comportamiento de los depósitos de arena y, en base a esa experiencia, tenemos elementos que nos permiten confiar en que el canal de salida de la ría vuelva a su lugar original. En junio volveremos a reunirnos y veremos cuál ha sido la evolución», afirma Josu Erkiaga, un hombre convencido de que el respeto a la naturaleza y la recuperación de la ola son «compatibles» con el desarrollo de una actividad industrial como la que desarrolla el astillero de Murueta.
Intervenir o no .......................................................
Alex Zearreta también es partidario de la no intervención, al menos de momento. «La solución más estable y duradera es que el propio sistema lo haga solo y la ría vuelva poco a poco a su cauce de desagüe original. Yo soy optimista en ese sentido y creo que hay que dar un poco de tiempo a la naturaleza. Las otras soluciones que se plantean -dragar el canal antiguo para forzar la salida por ahí o cegar con arena el canal actual- me parecen arriesgadas y facilonas. Yo daría tiempo. El sistema está cambiando mes a mes y la ola va a recuperarse», asegura.
No todos son de la misma opinión. Entre los surfistas, lógicamente el sector más impaciente, son mayoría los que consideran que hay que intervenir en el estuario. Michael Dobos, un surfista de Florida que vive desde hace ocho años en Mundaka, está convencido de ello. «Tengo mis dudas de que la ola vaya a recuperarse por sí sola. Voy todos los días a la atalaya y surfeo siempre que se puede. Y no veo los cambios que dicen. En un año ni el canal ni los fondos han mejorado. La ría necesita ayuda para estar como estaba», dice Dobos, un ecologista militante a quien soliviantan este tipo de ataques a la naturaleza. «En El Salvador hay otra amenaza todavía peor porque quieren construir un dique en la playa de La Libertad», recuerda.
FUENTE:
JON AGIRIANO/BILBAO
- EL CORREO |