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BAKIO SURF TALDEA
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BAKIO SURF TALDEA
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..BAKIO SURF TALDEA ... ... Fundado en 1992


MALDIVAS SURFING TRIP 2010:

* SURFARI DE SOCIOS DE BST* - Por Asier Guijarro



Maldivas Junio 2010

- Viajeros: Andoni Anuzita (Otxirulo), Jaime Fernandez de Valderrama (La Roca), Fernando Urquidi (Nandini), Migel Espiga ( Lasaiman), Pedro Marín (Pedrini), Igor Goiriena ( Sifonazos) y Asier Guijarro ( Atxi).

- Tripulación: Captain, Cook o Chef, Fishman y Yate.

Informe de la beca de prácticas con la que fuimos agraciados por Neptuno en las principales rompientes del sector acuático surfero de las Maldivas.

Dia 1.

Tras un largo viaje de más de 20 horas desde que dejamos nuestras respectivas casas en Bakio, Emerando, Mungia y Bilbao, arrivamos al aeropuerto internacional de Male donde fuimos agraciados con todo el material necesario (y en buen estado) para la realización de estas prácticas de empresa en estas remotas islas. Comentar que en el viaje ya tuvimos que superar ciertos obstáculos como el partir desde puntos diferentes de la península rumbo a Doha (Qatar) con sus 37º C a la 1 de la madrugada y el hecho de que los miembros del team que venían desde Madrid llegaron bastante tarde. No obstante, todos partimos hacia Male en nuestro avión ahumado con las tablas en sus camarotes de equipaje.


Nada se estaba quemando en el avión en Doha. Era el sofocante calor exterior el que provocaba que el aire acondicionado saliera de esta guisa.


Primeras vistas desde el avión del paraíso maldivo. Los hoteles de lujo hacen las delicias de las parejas de luna de miel que probablemente acabarán a grito pelado después de una semana juntos.


Salida de aeropuerto de Male. Uno de los pocos sitios pavimentados en todas las Maldivas. Otxirulo cansado tras el viaje no quería hacer declaraciones a los paparazzi.

Sobre las 8:40 de la mañana (hora local) ya estábamos a la espera de un Doni que nos llevara hasta la oficina móvil con la que realizaríamos las prácticas. Se trataba de un barco sin aire acondicionado algo antiguo y por lo que he podido saber muy conocido por varios grupos de Bakiotarras en anteriores viajes. La tripulación nos recibió amablemente y pronto zarpamos hacia nuestra primera zona de prácticas. Tocaba ahora poner nuestro equipamiento de trabajo “ready to go” y reponer fuerzas con un gran desayuno mientras navegábamos a destino. Alguno no quería ni ponerse el mono de trabajo (bañata) y preparaba sus tablas de una guisa un tanto provocadora.


Sifonazos Igor con la ropa inadecuada para el trabajo encomendado. Otxirulo ansioso por ir a currar mientras que La Roca se concentra en los cambios que va a tener que realizar en el reef para mejorar la calidad de las olas.

A las 10:30 ya estabamos entre dos de las olas más divertidas de las Maldivas. Jail’s y Honky’s. Era hora de dar comienzo a la fase de acondicionamiento a las condiciones de trabajo de los próximos 8 días. Empezamos suave con 1/2-1 metro de olas para contactar con el lugar. Algunos le dimos a Jail’s mientras que Nando e Igor prefirieron probar con Honky’s que estaba sola esperándolos. Quedamos impresionados al ver como las olas abrían hacia un lado siempre y podíamos surfear la pared por más de 0,5 segundos. Realmente en Bakio Beach esto no pasaba.

Era hora de comer y reposar para el baño de la tarde. La comida era sencilla, contundente y buena. Podemos afirmar que si no llega a ser por la constante demanda de trabajo en las olas, habríamos vuelto como unos osobucos.

Un año más, Bakio Surf Taldea organizó una excursión a Hossegor (Francia) para disfrutar del Campeonato del Mundo Rip Curl Pro WQS 6* Prime facilitando un autobús a precios populares (5 €) para 42 "beseter@s" que pudieron catar las olas junto a los PROS, emocionados por las excelentes condiciones de oleaje. Y como fin de fiesta tras una jornada inolvidable, sorteo en el viaje de vuelta de videos, carteras, gorras... y reparto de posters y pegatinas.

Sobre las 14:30 ya habíamos reposado la comida y era hora de seguir trabajando. Nos decantamos por Honky’s todos por las buenas críticas recibidas en el primer baño. Alguno que otro acabó surfeando Sultan’s que queda a unos 50-100 metros al norte.

Sultan’s contaba con unos cuantos surfistas pero en Honky’s estábamos nosotros, algún aussie muy majete y una chica que olía muy bien por cierto (Igor) a última hora. Yate el encargado de transportarnos hasta las zonas de trabajo, vino a buscarnos sobre las 17:00 – 17:15 y partimos hacia aguas más tranquilas para pasar la noche. De nuevo comida. Unas galletas, Cola Cao, te y café nos esperaban para recuperar fuerzas tras nuestra primera jornada laboral.


La verdad es que el barco era el más sencillo del lugar pero con estas puestas de sol y esta paz a quien le importa. La terraza del barco iba a ser nuestra sala de reuniones si o si.

Dia 2 .

El curro era duro señores y señoras y tuvimos que levantarnos a diario a las 5:45 – 6:00. Así comenzó el segundo día. Un cafecito mañanero con galletas y a surfear unas olas que prometían ser mayores a las del día anterior. Igor y yo nos decantamos por Honky’s mientras que el resto de los compañeros se fueron para Sultan’s. Las olas largas y juguetonas de Honky’s nos permitían completar los 90º de giro que hace esta ola alrededor de la isla pero la corriente nos empezó a imposibilitar subir hasta el pico. Otxirulo se nos unió pero no por mucho tiempo. La corriente era fuerte y no nos dejaba trabajar en condiciones. Sería mejor salir, desayunar y darle a Sultan’s más tarde que tenía muy buena pinta ese día. Nando, Migel y Jaime estaban disfrutando de Sultan’s hasta que la corriente también les hizo desistir y subir al barco a reponer fuerzas. A todo esto Pedro -veterano del grupo- decidió tomarse un descanso en este primer baño. Mientras desayunábamos no parábamos de ver olas solitarias en Sultan’s de 1 – 1,5 metros.

Yo (Asier) estaba ansioso por volver al trabajo y no dude en lanzarme al agua el primero. La corriente había cesado y estaba solo en el agua. El problema era que al no haber nadie más en la planta de trabajo no cogía bien las referencias para situarme y muchas de las olas buenas de la serie seguían yendo solas. Poco tardaron la familia de australianos en unirse al grupo de trabajo y poco tardaron mis compañeros en lanzarse al agua otra vez. Yo cada vez me sentía más confiado y le pegaba más duro a las olas. La verdad es que pude realizar maniobras que gustaron al personal. La chica que olía bien no dudó en pillar unas cuantas olas en Sultan’s.


Sultan’s es una ola que te permite maniobrar mucho. Y también tiene una sección hueca en la que “con cayo” te puedes hacer unos tubos majos – majos.

Varios compañeros terminaron en Honky’s con unas olas que prometían ser buenísimas a la tarde. Solo nos quedaba comer y darle al trabajo una vez más ese día. Decidimos trabajar todos en Honky’s a la tarde y así fue. Comimos, descansamos un poco y Honky’s nos deleitó con unas olas divertidísimas y con el mar en ascenso. ¡Estábamos solos! 7 surferos y una ola que crecía a medida que se giraba alrededor de la isla. Qué más se le podía pedir a esta maravillosa tarde.

La izquierda de Honky’s puede considerarse la más juguetona de todas pero ¡ojo!, una vez empieza a girar puede convertirse en una ola el doble de grande que al principio y con una capacidad de arrastre inusual.

De nuevo, Yate nos recogió a última hora para partir a nuestro parking nocturno destrozados pero con la tripa llenita de nuevo de galletas Cola-Cao y café. Y todavía teníamos que cenar.

Dia 3 .

-De nuevo prontito arriba para divisar las condiciones con un buen tentempié. Había más mar y las olas pintaban increíbles. Migel, Nando y yo (Asier) nos lanzamos a Jail’s a por esa ola larga y rapidita frente al centro de desintoxicación y antigua cárcel. Los demás pronto nos siguieron. Todo parecía maravilloso pero la corriente nos iba a jugar una mala pasada. Pillamos cada uno unas cuantas olas majas y luego todo fue remar y remar contra corriente. Era mejor esperar a que cesara la corriente y poder trabajar dignamente.


Los delfines juguetean con los barcos mientras navegan a todas horas. Vimos manadas de unos 100 ejemplares pasando a menos de 10 metros de nosotros y surfeando las olas que nosotros luego cogíamos. Muchas tortugas también.

Desayuno fuerte para recuperar fuerzas y a la espera de que la corriente cesara. Las olas seguían siendo buenísimas pero cada vez que veíamos a alguien entrar era para remar y remar. De todas formas sobre las 11 decidimos darle otra oportunidad a Jail’s algunos de nosotros. La corriente seguía fuerte pero estaba amainando. Todo pintaba bien para el resto del día.

La Roca, Pedrini e Igor, tras chequear Honky’s, le dieron caña sobre las 12:00 y catalogaron el baño durante la comida como el mejor hasta el momento. El mar estaba subiendo las olas que se iban poniendo más consistentes y no había apenas gente en el agua. Estaba claro, después de comer el baño iba a estar “wapo”. Igor se dolía de su espalda hasta que apareció la chica con su fragancia y decidido se lanzó al agua a explorar las cercanías del doni en la que ella se encontraba.

14:30, nada de corriente y dos rompientes con olas de 1,5-2 metros aguardando a unos cuantos surfistas afortunados. Migel, Andoni y yo le dimos a la derecha de Jail’s. Había unas olas muy wapas todo glassy y mayoría femenina en el agua. ¡Qué más se le podía pedir! El resto se fueron para Honky’s en busca de un baño por lo menos igual que el del mediodía. El lineup se fue llenando pero había olas para tod@s. Yo me cambié a Honky’s (junto con Migel) y me agarré unas olas allí que no me lo podía creer. Igor también se mostró muy innovador con intentos de nuevas maniobras alternativas. ¡Lo de Honky’s era la ostia! No mucha gente al principio y una ola que se iba retorciendo y haciendo cada vez más grande. Sin duda el mejor baño hasta el momento para muchos. Jail’s también funcionó hasta última hora y además no se llenó de trabajadores como Honky’s.


Había series en Jail’s durante las horas de corriente que simplemente las veías romper a lo lejos sin que nadie pudiera alcanzarlas. Eso si, a la tarde nos dejaron trabajar a gusto.

Acabamos destrozados por las remadas contra-corriente mañaneras y el baño tan largo de la tarde. Marchamos para dentro del atolón con una sonrisa de oreja a oreja y comentando lo más destacado del día. Cervecita en la sala de reuniones del barco (terraza) y luego visita al pueblo de Himmafushi.

Dia 4 .

Amanecimos de nuevo sobre aguas plácidas dentro del atolón pero algo nos decía que hoy iba a ser el día en el que todos nosotros íbamos a ponernos a prueba sobre las olas de Maldivas. Como días anteriores y bajo el mando del madrugador Otxirulo nos pegamos un buen pre-desayuno (bueno, he de decir que Andoni era el primero en sentarse a papear pero luego no era el que más zampaba porque ese cometido muchas veces me tocaba a mí). A nuestra llegada al canal, las olas claramente parecían superiores y había que darse prisa si queríamos coger unas buenas antes de que saliera la corriente. Todos le dimos caña a Honky’s que se suponía iba a contener la corriente durante más tiempo. Allí nos esperaban unas condiciones parecidas a las del día anterior pero claramente con un aire de que la cosa iba a más. Series muy constantes y cada vez más grandes.

El baño estuvo chulo-chulo. Estábamos nosotros prácticamente solos y la ola de Honky’s -aún estando algo gorda-, te permitía darle giro tras giro y algún que otro cut-back. No todo iba a ser maravilloso, claro. Andoni y yo estábamos esperando a la serie en el pico cuando de pronto me comenta: “¡Mira Atxi un delfín!”. Yo estaba cansado de la última ola y simplemente miré hacia el animalito con total tranquilidad. Pero de repente la cabeza empezó a recapacitar y dije: “Oye que para mí eso es un tiburón. La aleta dorsal no es de delfín y la cola está en vertical cuando los delfines la tienen en horizontal”. Nos miramos como si la cosa no fuera con nosotros y a la vista de la serie que venía, ambos la remamos pero sólo uno tenía la preferencia. Ese era Andoni. Estuve a punto de saltársela para alejarme del tiburón pero en el último momento dejé de remar y pensé: -ya vendrá otra atrás-. Pues no exactamente. El que venía era Jaime que no se  creía lo del tiburón o por lo menos parecía tranquilo. Yo ya estaba medio acojonado y solo pude coger otras 3 olas más. Eso si, 3 buenas.


Que quede claro Otxi: Aleta dorsal recta y cola en vertical = Tiburón. Aleta dorsal tipo curvada y cola horizontal = Delfín.

Poco a poco fuimos saliendo todos, y tal y como habíamos decidido antes zarpamos rumbo al norte hacia las todavía desconocidas para nosotros, olas de Coke’s y Chicken’s. Se tardaba aproximadamente una hora y media en llegar, por lo que primero le dimos al desayuno y luego fuimos admirando los hoteles y sus olas privadas mientras hablábamos de tiburones y del baño.


Uno de los muchos hoteles que se pueden ver en la travesía a Coke’s. Algunos como el Don Belly y el Loghifushi cuentan con olas privadas.

La pinta del nuevo puesto de trabajo a nuestra llegada era de otras dos olas magníficas y que tenían más “power” que las del sur. Todavía había bastante corriente por lo que optamos por bajar al pueblo que alberga la embotelladora de Coca-Cola y que da nombre a la ola que rompe frente a la isla. Jaime por su parte agarró las gafas de bucear y las aletas y se lanzó a snorkelear dentro del atolón. Andoni se decantó por descansar en la terraza del barco y esperar a que la corriente amainara para lanzarse al agua el primero.


Unos guiris con ganas de compras en el pueblo que cuenta con la planta embotelladora de Coca-Cola de Maldivas.


Dos coleguitas que se echó Nando durante el viaje.

El pueblito de Coke’s era una aldea más con sus callejuelas, sus motoristas tranquilos, su gente amable y sus tienditas de souvenirs. Llevamos dinero por lo que sabíamos que algo iba a caer. Los tenderos nos atraían hacia sus tiendas y en algunas -aún no queriendo comprar nada- permanecíamos un ratito para aprovechar el aire acondicionado del interior. Hicimos cantidad de amigos de diferentes tiendas. Algunos eran surfistas, otros cabezas de familias de unos 50 miembros y otros simplemente vendedores que no sé de dónde te hablaban de jugadores del Madrid y del Barca. A la vuelta decidimos acercarnos al mirador de Coke’s para comprobar el estado de las olas.

Se trata de un mirador muy chulo con un banco-tabla cojonudo. Y además en el agua ya había gente dándole y uno de ellos era Otxirulo que por cierto se pegó un par de bajadones en unas olas que claramente habían crecido con respecto a nuestra llegada. Ahora ya estábamos hablando de 2,5-3 metros de pared azul cristalina.


Había series en Jail’s durante las horas de corriente que simplemente las veías romper a lo lejos sin que nadie pudiera alcanzarlas. Eso si, a la tarde nos dejaron trabajar a gusto.

Marchamos para el barco con la intención de comprobar bien el estado de las olas y lanzarnos para el agua enseguida. Jaime también había vuelto ya y nos comentó que aparte de haber visto un montón de peces de colores, tortugas y corales se había topado con unos cuantos tiburones de metro o metro y medio por lo que ya no me negaba la existencia de los mismos.

Chicken’s estaba rompiendo increíblemente. Series de 3-4 olas de tamaño muy considerable con una pared lisa y rápida que te pedía correr y correr. ¡¡¡Al agua patos!!! Jaime, Nando, Igor y yo marchamos para Chicken’s y nos pusimos las botas en todos los sentidos. Bajadones, wipeouts, partidas de inventos, paredes de 2,5-3 metros y labios mucho más potentes y peligrosos. Tras una hora y media de surf era hora de comer y aprovechar bien el baño de la tarde.


Chicken’s

Comer, comimos en un santiamén. Seguido, salimos a la terraza a admirar lo que Neptuno nos había regalado de forma inusual en estas islas. Mar constante y con fuerza, glassy total y series muy toscas rompiendo sobre los reefs de Coke’s y Chicken’s. Coke’s sobre todo parecía estar muy gordo pero Jaime y Nando querían probar la ola como fuera. No lo dudaron mucho y marcharon para allí con intención de darlo todo en los bajadones y si caía algún tubo pues mejor que mejor. Los demás permanecimos atentos a la jugada para comprobar de primera mano el tamaño de las olas. ¡Estaba muy gordo!. Entraron series de 4 metros que daban miedo en su última sección donde, o bien te hacías un tubazo increíble, o bien comías como un loco en esa ola y las siguientes 7. Otxirulo también se fue para el agua pero esta vez se metió con la tabla larga y se decantó por Chicken’s que solo contaba con tres personas en el pico. La verdad es que aún queriendo probar Coke’s, el hecho de que estaba heavy,  bastante petado de gente y el contar con una ola con 4 tios solamente a tan solo 200 metros de distancia, nos hizo inclinar la balanza hacia Chicken’s. Igor y yo marchamos para Chicken’s justo cuando Andoni volvía y nos la recomendó totalmente.




Había series en Jail’s durante las horas de corriente que simplemente las veías romper a lo lejos sin que nadie pudiera alcanzarlas. Eso si, a la tarde nos dejaron trabajar a gusto.

Llegamos a la ola y los 2 surfistas restantes se marchaban para su dingy. Uno de ellos vestía una camiseta del Athletic y resultó ser uno de los Romero de Mundaka. Igor y yo a lo nuestro. A coger olas y olas mientras estuviéramos solos. Las olas iban muy-muy buenas y totalmente lisas. No contábamos con tabla grande pero la verdad, tampoco la echamos muy en falta. La ola es noble y te permite realizar las bajadas con suma tranquilidad. Eso sí, luego prepárate para correr porque si no, te coge la sección y te toca comer un buen rato.

Nando y Jaime no tardaron en aparecer por Chicken’s, Comentaban que Coke’s no estaba nada fácil por la gente y por la dificultad de situarse bien en el pico. Además ambos habían pasado por el reef y éste ya no era moco de pavo. -¡No pasa nada! Les dijimos–. ¡Aquí hay unas olas buenísimas! Eso sí, fue decir eso y que apareciera un doni con 12 israelitas saltando al agua como locos. Migel también se unió al grupo y aunque esquivando boyas israelíes, pudimos pegarnos un baño cojonudo hasta las 5 de la tarde.

Era hora de acabar la jornada con una buena birra y una charla en la sala de reuniones. ¡Ah! Y no nos olvidemos de volver a ponernos las botas en la merienda y en la cena.


Reunión


Video con olas de verdadero tamaño


Igor dando por finalizada la jornada laboral con un salto desde lo más alto del hotel.

Dia 5.

La jornada laboral del día 4 fue brutal y no esperábamos menos de la que nos venía encima este quinto día. Salimos de la zona de atraque de barcos que se encuentra junto a la fábrica de Coca-Cola y de nuevo con nuestro té en mano y alguna barrita energética que otra, pudimos comprobar que la mar seguía glassy, y las olas -aunque un pelín más pequeñas-, seguían siendo muy consistentes. Chicken’s no tenía nada de corriente, así que estaba claro donde nos íbamos a dirigir a por el primer baño.


Chicken’s mostrando su cara más glassy y potente de la última sección.

Entramos muy engorilados porque toda la ola era para nosotros solos. Se vieron grandes azañas y algún que otro tubo de espaldas. “La Roca” iba a por todas y en una de ellas,  tras un bajadón de espanto y una entubada un poco tardía, partió la quilla de su tabla grande con su ingle/potros. Esa fue una de las anécdotas del baño, pero otra iba a ser la increíble manada de delfines que nos pasó tan cerca que casi asustaban. ¡¡¡Esto era trabajar!!!

La corriente fue saliendo, obligándonos a movernos de nuevo para aprovechar las horas de corriente. Bajamos hacia Jail’s y Sultan’s para tener más opciones de olas y porque sabíamos que Jail’s iba a estar muy bueno con el mar que teníamos.

Llegamos y había algo de corriente todavía, pero podíamos comer tranquilamente y luego aprovechar la tarde desde prontito para darnos un baño largo. Además varios de los barcos que estaban en el canal se tenían que marchar a eso de las 14:30, lo que significaba que de la multitud de gente que había en el agua, muchos iban a salirse pronto. A las 14:00 fuimos para el agua en Jail’s y he de decir que, aunque zarparon 3 barcos, todavía había mucha gente en el agua. Pero las olas estaban “non stop” y las había desde atrás y metidas, hasta algunas series más abiertas que te permitían estar un poco apartado de la multitud.

El tiempo corría y fuimos cogiéndole “el cayo” a entremezclarnos entre la multitud de peña y agarrar muchas de las olas intermedias que iban muy buenas y con varias secciones con posibilidad de tubo. Algunos se movieron a Honky’s pero no era la buena opción esa tarde. En definitiva, un bañazo con un Jail’s clásico y con series todavía sobre los 2,5 metros. Lo único fue que Jaime salió del agua con la otra tabla partida, o sea que se había quedado sin tablas. Otxirulo muy amable y le ofreció su 6,10 para los próximos días. Al fin y al cabo, se lo podía hacer con la tabla pequeña porque se estaba poniendo muy en forma y más que se iba a poner en Lanzarote una semana más tarde con sus hamaiketakos y comidas ligeritas.

Dia 6.

Sexto día del viaje de prácticas y una nueva jornada de olas buenísimas esperándonos. Salimos del resguardo de las aguas tranquilas y comprobamos como tanto Honky’s como Jail’s estaban bombeando. Era la opción más directa pero decidimos probar Sultan’s esa mañana puesto que mucha gente seguramente al no ver esa ola se iba a quedar en Jail’s. Así fue, nos pegamos un bañazo en Sultan’s nosotros solitos con unas olas de todavía 1,5-2 metros. En Sultan’s tienes una ola que te permite maniobrar a gusto y luego se te pone en la última sección todo cañera. Jaime con su nuevo instrumento de trabajo no daba crédito a lo bien que funcionaba en comparación con sus tablas de epoxi.  Pedro estaba disfrutando de lo lindo cuando vino una serie que nos machacó un poco a todos pero en especial a él. Fueron como 5 olas de “te vamos a mantener un rato bajo el agua” y Pedro, Nando y Jaime pudieron comprobarlo de primera mano. Acabaron en el canal remando como locos para poder recuperar el terreno perdido.


Nuestra tripulación era ejemplar y majísima. Fisherman tenía un cayo a eso de sacar la cena de las aguas Maldivas “que p’a qué”.

Los demás seguíamos poniéndonos morados. Igor se pegó un par de buenos bajadones, Migel algunas gordas haciéndose txapelas/tubos y Andoni pues destrozando las olas como siempre. Pedro no se llegó a recuperar del meneo y marchó para el barco con una nueva experiencia en su retina. El resto de currelas estábamos notando el cansancio ya pero con tan buenas olas aguantamos hasta que ya no pudimos más. Además, la corriente -aunque mucho más tímida que en otras jornadas- hizo acto de presencia invitándonos a salir a desayunar para luego volver a trabajar. Qué decir, que nos pudimos las botas en ese desayuno.


El típico barco de pescadores pasa junto al nuestro. Sus gentes muy amables saludan y sonríen a todas horas.

Andoni no esperó demasiado para lanzarse al agua tras desayunar. Había corriente pero consiguió cogerse un par de buenas bombas antes de volver al barco y comentarnos que en el agua no había más que vascos. Corriente + gente era señal de “vamos a esperar al baño de la tarde”. El mar se estaba quedando poco a poco y se notaba que las olas no tenían esa consistencia de la mañana. Pero olas había de sobra y el baño de la tarde fue largo y concurrido. Entramos todos en Sultan’s, aunque Andoni y yo no parábamos de mirar en dirección a Honky’s que parecía estar más solitaria. Fue una de esas cosas que no hace falta ni comentarlo. Nos miramos y empezamos a remar hacia Honky’s. La verdad es que había menos gente que en Sultan’s y a nadie parecía interesarle la sección en la que la ola rodea a la isla. ¿Estaba claro dónde íbamos a estar cogiendo una ola tras otra no? Recuerdo que Otxi se agarró una que sinceramente me dejó muy sorprendido de la fluidez y la soltura con la que se pegó 3 girazos en una pared bien levantada y rápida. Claro que la gente del agua se fue dando cuenta de que la ola no sólo era el pico y la primera sección. Poco a poco la cosa se fue llenando de surfers y de nuevo Otxi y yo sin mediar palabra remamos hacia el barco para acabar la jornada del día. El resto no tardaron demasiado, y se puede decir que todos estábamos pensando en lo mismo: Las olas aquí están muy wapas pero entre la gente, y que el mar ha bajado, tenemos que ir a Coke’s para aprovechar esa zona y sus buenas olas. Cenamos con nuestra habitual charla y cerveza, y creo que para las 9 ya dormíamos como koalas asados en nuestros camarotes.


Desde la sala de reuniones/terraza se contemplaban escenas de quitar el hipo.

Dia 7.

Tras un largo sueño sudoroso todos amanecimos con ganas de darlo todo en el agua y con el gusanillo de cómo se iba a presentar el día para subir a Coke’s -que a buen seguro nos iba a ofrecer unas inmejorables condiciones-. Decidimos darnos el primer baño en Honky’s puesto que cuando llegamos no había mucha peña y las olas se ponían muy jugosas en la curva creciente. A medida que transcurría el baño nos dimos cuenta de que todos los que estábamos en el agua éramos vascos. La verdad es que no te esperas encontrarte en una situación así tan lejos de casa. Pero bueno, mejor era eso que estar en el agua con los amiguetes de Nandini, Sandokan and Company.

Algunos terminamos el baño en Sultan’s donde estaba el barco esperándonos. Las olas allí no estaban nada mal pero se notaba que ya había mucha peña. Subimos todos a desayunar a la terraza o sala de reuniones y de mutuo acuerdo decidimos zarpar a Coke’s para darnos el segundo y tercer baño. Al fin y al cabo había bastantes barcos en Jail’s por lo que nos dejaba la opción de estar muy solos allí arriba.

Zarpamos rumbo Coke’s, y según llegamos supimos que habíamos tomado la decisión  correcta. Había algo más de mar que en Jail’s y la ola de Chicken’s estaba bombeando solitaria y esperándonos ansiosa. Nos aguardaba uno de los mejores baños que nos hemos podido dar en toda la vida. No solo por las olas que eran increíbles sino por el hecho de estar solos y del buen rollo que llevábamos entre nosotros. Todo era: -¡¡¡Dale, que esa va buenísima!!! o – ¡¡¡Dale Jaime!!! – ¡¡¡Ese Otxiii!! – ¡¡¡Buena Pedro!!!... Y así hasta la hora de comer. Cayó algún que otro tubito y unas salidas largas y rápidas que te permitían maniobrar con gran sutileza. Yo personalmente me encontraba con mucha energía. Me había tomado un par de barritas energéticas ya que notaba que en los últimos 2 baños había estado un poco débil. Creo que era falta de azúcar, quién sabe. El caso es que me gocé el baño como nunca. Las manadas de delfines no paraban de llegar y de juguetear con las olas a nuestro lado. Era como estar surfeando entre mubles en Bakio. Ya me entendéis...

Comimos, cargamos las pilas y para las 14:30 ya estábamos muchos en el agua de nuevo. Andoni se comió un plus de ensaladita y pescadito frito por si las moscas. Nando Jaime y yo fuimos para Coke’s que tenía muy buena pinta y había muy poquita gente. Las olas eran chulas pero claro, empezó a entrar más y más gente, y esta ola no permite multitudes. Enseguida nos dimos cuenta que era mejor marchar para Chicken’s y repartirnos mejor en una ola bastante más larga.

Igor y Migel estaban en Chickens’s, y allí pudimos pegarnos un baño majo con unas cuantas olas para cada uno. Otxi y Pedro prefirieron descansar tras el largo baño de antes de comer. Poco a poco fuimos saliendo del agua y como era bastante pronto todavía muchos fueron para la isla a dar un buen paseo, sacarse algunas fotos y comprar regalos de última hora.


Jaime alias “La Roca” posando tranquilo tras un buen día de surfing.


Aunque ya no iban a surfear más ese día, siempre es agradable ver unas buenas olas rompiendo desde un banco muy surfero.


Otxi, presidente de la comitiva de trabajadores en Maldivas.


Pedro posa bajo la atenta mirada del trabajador del peaje de la autopista de Coke’s.

Dia 8.

5:20 de la mañana y el último día se nos presentó nublado por primera vez. Había llovido con fuerza durante la noche y alguno que otro no pudo dormir mucho al mojársele la cama. Por la lluvia… claro está. Nos levantamos con la sensación de que debíamos aprovechar bien este último día de prácticas en las Maldivas. Las olas no defraudaban tampoco esta última mañana. Teníamos entre 1 y 1,5 metros de olas y nadie ni en Chicken’s ni en Coke’s.


Coke's se llama así por la planta embotelladora que tiene del famoso refresco


Nuestra zona de pernoctación en Coke’s junto a uno de los inusuales medios de transporte de Coca Cola por mar.

Nando y yo no nos lo pensamos 2 veces y marchamos enseguida para Coke’s. Teníamos todas las olas para elegir la más adecuada, y fue el típico baño que nos mirábamos el uno al otro cogiendo las olas y te ibas "engorilando" tú mismo. Muchas txapelas/tubos y giros radicales dado que el tamaño lo permitía. El resto del team optaron por Chicken’s puesto que contaban con una ola larga y más juguetona que en días anteriores. Fue uno de esos baños de reventar los últimos cartuchos de energía que quedaban para luego salir a pegarnos un buen desayuno.


Chicken’s uno de los días gordos.

Tras desayunar sabíamos que ya quedaba tan solo un último baño antes de comenzar la vuelta a casa, a nuestro querido cerrote-beach de Bakio. Mientras comentábamos la jugada nos cayó encima un chuzo de estos que te pones bajo la lluvia a gozar de la ducha de agua dulce. Lo bueno es que tras el chuzo el viento calmó y nos descubrió unas bonitas olas para este último baño.

Eso si, se notaba que entre los becarios el cansancio había hecho mella después de tantos baños y además muchos querían bucear una última vez antes de partir. Nando y yo estábamos más por la labor de un último baño, así que aunque cansados nos fuimos para Coke’s de nuevo. Yo me llevé las gafas de nadar en la piscina y así mataba dos pájaros de un tiro. De nuevo estábamos solos en Coke’s con unas olas divertidísimas y claro nos pusimos morados en apenas 30-40 minutos. Nando optó por salir y yo dije que hasta que no pudiera más me quedaba maniobrando por Coke’s. Aguanté otra media horita y ya exhausto marché para el barco.


Vale, no somos nosotros buceando pero tortugas como esta vimos unas cuantas.

Todos estábamos muy cansados pero alegres de habernos pegado este último baño de surf y de buceo con tiburoncitos incluidos. Ahora venía la peor parte del viaje. Recoger todo, empaquetarlo bien y volver a la rutina. Pero la verdad es que lo hicimos con una alegría en nuestras caras por el gran viaje que habíamos tenido a nuestras espaldas.

Zarpamos rumbo al aeropuerto internacional de Male comentando los mejores momentos y escribiendo una guía del viaje de la cual ha salido este informe tan maravilloso. Era momento de despedirse de la magnífica tripulación de nuestro querido y odiado “Mas Hibaru”. Por supuesto cumplimos con el pago y la propina a la tripulación y sacamos unas cuantas fotos de despedida todos juntos.


La ola privada del Loghifushi era muy tubera en algunas secciones. Lástima que no pudiéramos surfearla aun estando vacía varios días.


Nuestro querido y a la vez odiado barco/oficina “Mas Hibaru”.


Los retretes de aeropuerto con su habitual y muy práctica ducha. Una idea a importar en mi opinión.

El viaje de vuelta en avión presentaría sus pequeños altercados pero en general todos y cada uno de nosotros volvimos con una sonrisa de oreja a oreja que tardará en borrarse un buen tiempo. Por supuesto prometimos volver a Maldivas en más ocasiones porque aquello es un auténtico paraíso de las olas que todavía -aunque no lo parezca- está por descubrir en su gran mayoría.

¡¡¡ GRACIAS MALDIVAS POR LAS OLAS Y POR LA MAGNIFICA COMPAÑÍA !!! VOLVEREMOS...

Gente curiosa del trip:

- Los "Aussies": unos cuantos colegas australianos con sus familias cuyos miembros  surfeaban desde los que tenían 50 años hasta los de 12. Muy majetes y muy buen rollo con todos ellos durante todo el viaje.

- Los “Sirios”: Era como les decidimos llamar a los israelíes. No tenemos nada en contra de los sirios, pero a los israelitas mantenedlos fuera de vuestra zona de surfing porque son muy pesados y son un montón.

- “Lifeguard Octogenario”: Un buen hombre con una licra de socorrista al que Igor le echaba cerca de 90 años. No sabemos a ciencia cierta su edad pero que era mayor os lo puedo asegurar. El tío no entendía de preferencias. Tan solo se limitaba a remar la ola a la que se veía capaz de llegar. Eso sí, luego no surfeaba nada mal. Curiosamente en un reciente video de Parko con su herida en el pie sale el buen hombre ayudándolo. Parece más joven en estas imágenes.


¡El Lifeguard Octogenario haciendo muy bien su trabajo y a su edad!

- Los Hermanos Palo: dicho en corto. ¡¡¡Simpáticos a rabiar!!! Igor les saltó una ola y Nando otra.

- Sotokan: Un amigo de baños que se echó Nando y que parecía que nos seguía por las Maldivas. Lo de amigo es irónico.

- Ibrahim: más conocido como “El hombre que susurraba a los de Bakio”. Era un buen comerciante de Coke’s que hacía lo que fuera porque nosotros fuéramos a comprar a su tienda y vete a saber que más tenía por ahí escondido.

- Sahid y Padre: Tenían el monopolio de Coke’s en lo que a mercadería se refería. Muy majetes y con familia numerosa-numerosa.

- Dueño de Mango Shop: Mango Shop era un pequeño centro comercial de souvenirs de las Maldivas. Y el dueño era un tío legal y muy majete que además damos fe que contaba con la esposa más guapa de todo el atolón. El no era maldivo creo yo.


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