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El
origen de la aldea medieval
conocida como “anteiglesia
de Bakio” viene caracterizado
por su organización en “barriadas”,
distribuyéndose su población
en dos núcleos perfectamente
diferenciados. De un lado Básigo,
como anteiglesia independiente,
concentra el mayor número de
habitantes alrededor de la iglesia
parroquial, emplazamiento privilegado
desde donde se domina prácticamente
el resto de la zona denominada
“cubeta
de Bakio". El
segundo núcleo, separado del
anterior por el curso del río
Estepona,
está compuesto por los barrios
de Zubiaur
y San
Pelayo, pertenecientes a
la villa de Bermeo.
Los
problemas de jurisdicción entre
Bakio
y Bermeo
se han venido produciendo durante
siglos, hasta la anexión definitiva
en 1927 de los barrios de Zubiaur
y San
Pelayo a Bakio.
La anteiglesia de Bakio
se encontraba bajo la jurisdicción
del Señorío
de Bizkaia y las
Villas de Bermeo y Munguía.
Ocupaba el asiento y el voto
71 de las Juntas
Generales del Señorío.
La economía rural se articula
casi exclusivamente alrededor
del “caserío” (granja
vasca) como unidad agrícola
de base y fundado bajo el principio
de autosuficiencia, con mínimos
contactos con el entorno. Es
sobre todo a partir del siglo
XIII cuando se inicia la dinamización
económica. Algunas familias
asumen el control de las iglesias
e imponen una utilización del
territorio y de sus espacios
más rentable. Aparecen entonces
los molinos y algunas forjas
que renombran a Bakio
en aquella época moderna. Goikolea,
Ondarroa
y Bengolea
son forjas que nacen ligadas
a algunas de las familias dominantes
de la zona. Kurtzikene,
Olabarri,
Itza,
Errota
Barri,
Bekoerrota
y Ureta
son molinos que han estado
funcionando hasta hace unos
años. A finales del siglo XVIII,
el país entero conoce una situación
de desequilibrio económico generalizado.
Se produce en esta época una
progresiva concentración de
las propiedades en manos de
un grupo de poderosos locales:
Eléxpuru,
Hormaza,
Olabarrieta,
entre los más conocidos. Hoy
en día perduran las casas-torre
de las familias Eléxpuru
y Hormaza,
dos palacios de gran interés
histórico y cultural de Bakio.
En esta situación, la tendencia
fue la de buscar nuevos medios
de subsistencia entre los que
en Bakio
se destaca el contrabando. Dado
que el sector de la pesca no
era importante, sus habitantes
prefirieron la mar para practicar
esta actividad, fundamentalmente
de tabaco proveniente de Francia.
En 1870 un gran número de bakiotarras
(personas nacidas en Bakio)
partieron a Cuba
huyendo de las Guerras Carlistas
y de la crisis económica. Hacia
final del siglo, 1890-1896,
muchos de ellos retornaron y
construyeron grandes mansiones
en el pueblo. La construcción
de las primeras villas se inicia
en el siglo XX, con casas como:
“Pili-Palas”,
Itxas
Begi
(residencia de los jesuítas),
Bitz
Gane,
Itxas
Ondo,
...
Bakio
permanece como una comunidad
tranquila y propia en el marco
natural e incomparable de Bizkaia.
Lo que motiva que, a partir
de 1970, hayan proliferado
las viviendas y se le haya nombrado
como un lugar de esparcimiento
para la provincia.
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